Symi

Symi (Argentina)
Es un proyecto de música electrónica experimental, que mediante la síntesis sonora concreta y electrónica busca plasmar ambientes emocionales. Con sus tres discos editados CR,CR 450 y CR 570 conforma una trilogía que oscila entre el ruidismo atmosférico y ambiental y el hipnotismo bailable del trance.
Un proyecto que otorga sensibilidad a la dureza de las máquinas.

Fernanda Flores es compositora, multinstrumentista, productora y docente. Comenzó sus estudios de guitarra a los 13 años. A los 16 ya fundaba su primera banda, Kokena. Un buen tiempo después, a la edad de 23 años, comenzó sus estudios de guitarra clásica en el conservatorio y guitarra jazz en forma paralela y particular. Por error quedó en la carrera de Viola y siguió las dos al mismo tiempo. Aprendió a tocar bajo, batería y violín por necesidad, de forma autodidacta. Fue alumna del maestro Sami Abadi, en su sistema de improvisación por señas y formó parte de algunas de las orquestas y ensambles que el maestro Abadi presentaba. Fue parte de la orquesta rizomática A los Gauchos psico místicos del miasma, La Práctica de las Llamas, La Industria del Porno, entre otras muchas e innumerables bandas de la escena musical de Buenos Aires. En el año 2012 comienza sus primeras composiciones y producciones personales con La piba y El chamo, proyecto de canción experimental que deriva en su actual proyecto electrónico.Desde el año 2005 que dicta clases y talleres de composición y experimentación musical, produce a distintos artistas y compone bandas sonoras para proyectos audiovisuales. Hoy continua componiendo, produciendo, grabando y tocando en vivo con su proyecto personal, Symi.

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  • Herbario sonoro “Al ciervo de los pantanos”

    El Herbario Sonoro busca acoplar, re-unir, conectar una muestra de la multiplicidad de existencias vegetales con una muestra de la diversidad de la “flora sonora”, a fin de generar procesos de valorización estética de biodiversidades, llamar la atención e intentar producir instancias de visibilización–una vez más- respecto a las amenazas devastadoras que se yerguen en torno a nuestro rico patrimonio ambiental y la frágil biodiversidad con la que compartimos la existencia.

    Proyectar la pérdida de flora y de biodiversidad parece un destino doloroso. Pensar en la vida requiere imaginación, por ello, para esta aventura hemos invitado a diferentes músicxs en procura de ir hacia esos sonidos y hacia esas formas de vida tan extrañas y tan cercanas. El herbario sonoro es una manera de remitirnos a aquello que no queremos perder.
    Esta publicación no es más que un intento, arrojado al tiempo, para que nuestros sonidos se transformen en un dispositivo compuesto, múltiple e intergeneracional que logre movilizar las potencias sensibles para defender nuestros bienes comunes, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, los humedales y las innumerables formas vivientes que allí existen…

    Agradecemos inmensamente a todxs lxs involucradxs. Artistas, organizaciones, vecinxs de la zona, colaboradores.

    #noalarezonificacióndelTajiber
    #leydehumedalesya

     

  • Nubes y agua turbia: Selección ambient Latinoamérica

    Este es el cielo de las ideas musicales de muchxs. Reales como el cemento, concretas como los puños, se edifican los sueños de algunxs latinoamericanxs. Sin otro límite más que levantar la mirada, la música cruza el aire y lxs aúna. La perspectiva desde dónde atesoramxs la luz configura una memoria tan imprecisa como la geografía. “Nubes y agua turbia” es en definitiva un golpe de vista con el que obsesivamente nxs detenemxs una vez más a mirar un mismo cielo.

     

  • Symi – CR 350

    CR-350: Un viaje chamánico en el sueño de un bosque digital

    Describir la música es una tarea de imaginación y alquimia. Escuchamos y nos obligamos a pensar todo aquello que la música no re-presenta, sino que presenta. Así, pura y llanamente, como dijo Schopenahuer, la música es la representación objetiva de la voluntad del mundo. ¿Qué mundo nos presenta CR350? Transformemos el track en una ficción. Pensemos velocidad, texturas, intensidad, profundidad, ritmo como la composición de una imagen en movimiento.

    Symi, responsable de este disco, construye un paisaje sonoro con algunas reminiscencias del sello Traum Schallplatten. La profundidad del sonido remite a un espacio abierto y lleno de aire. La melodía y los sintetizadores agudos, que van tomando más presencia paulatinamente a lo largo de la composición, producen un despegue, como si el viaje se separará poco a poco del suelo rítmico para mantenerse jugando en lo alto como un cielo plagado de infinitas bandadas de pájaros cantores. Ese vuelo toma velocidad y se despliega cada vez más, con más texturas, hasta que se introduce una interferencia. Hay turbulencia en el viaje. El bosque digital colapsa en un vértigo que acelera con la ferocidad de un auto al límite o un motor de avión exigido. Pero de pronto, la calma, una descomposición sonora que abre paso a una nueva transición. Volvemos a los sonidos más graves, a una búsqueda terrena entre árboles, con oscuridad y sigilo. Se activa una paranoia salvaje, la atención despierta al cambio de clima, al más pequeño indicio de alteración en el aire. De pronto el terreno se abre y volvemos a divisar la profundidad, el cielo abierto, pero en un ocaso melancólico que nos va llamando de a poco. El disco concluye, finalmente, como un resto diurno de una cacería salvaje, donde los sonidos y las voces oídas se escapan poco a poco de nuestra percepción, fugaces, para traernos, nuevamente, al silencio de la vigilia.

    Por Alan Ojeda