Instrumental

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  • 3PDT – Afectos

    Músicalizador de barrios y colectivos. “Aku” el bajista de Moretones despliega una paleta de sonidos donde profundiza con distintos matices electrónicos, percusivos, y psicodelicos en su intimidad. Creado, grabado, mezclado y todas las cuestiones entre Septiembre de 2017 y Enero 2018 por Agustín Gutiérrez en Estudio Coatí, en el ilustre barrio de Caballito y la hermosa ciudad de Vicente López.

    Por Don Pio-Pio

     

  • Aoutló – MODHA / Moniak

    Oriundos del sur de la provincia de Buenos Aires e instrumentalmente compuestos por batería acústica y electrónica, la Yamaha dd5, y varios tipos de sintetizadores, RK y Marco flirtean beats, acordes y sonidos que atraviesan el vaporwave y el ambient. En ese tránsito, hay ecos de jazz, funk, sonidos que nos remiten a oriente y también un poco de mathrock.

    Según los buscadores de la web, MODHA es una palabra hindú que traducida al español significa taburete o banco. Mientras que MONIAK vendría a ser un nombre cuyo significado tendría algo que ver con el idealismo o la intuición.

    Si bien todo esto es interpretación exclusiva de quien escribe. Acá, sentada y escuchando, pienso en lo terrenal, lo físico y concreto y a la vez en la idea, en lo inmaterial, en lo que se percibe más allá. Este es un EP de dos temas y aquí las dualidades parece que juegan por todos lados.

    En principio, se encuentran el toque humano y el uso de lo electrónico. Lo matemático de las bases y el proceso, la elección racional de sonidos y sampleos, con lo sensible e inestable que resulta el producto de esa elucubración. Obviamente esto puede darse y pensarse de la música en general, pero en este corto disco resulta mucho más evidente.

    Al escuchar los temas no nos escapamos de lo trabado y cambiante de sus ritmos, cosa que nos lleva a percibir el esqueleto de la cuestión, y muchas veces nos desconcentramos por sus cambios, pero también nos gana esa cosa de perderse en melodías y las distintas texturas que van surgiendo. Ambos tracks son muy distintos y nos llevan lugares extraños. De este modo podemos pensar en imágenes que se contraponen: los años 70 de habitaciones pomposas, humareda y coches brillantes que a su vez chocan con el vértigo de animes futuristas.

    La dualidad pareciera siempre requerir un equilibrio: entre el bien y el mal, luz y oscuridad y aquí los Auotló logran el balance entre cálculo y emoción. Es una obra atmosférica e increíblemente coherente a pesar de la extrañeza de sus formas y recorridos sentimentales.

    Por Mariana Treinta

  • archipiélagos / dislexia free / Hungría – Split

    $20

    Tres bandas, un solo proyecto, una idea en común. El math rock es uno de esos estilos hiper diversos y complejos de hacer música. Es un género que viene evolucionando desde hace más de 25 años y sus orígenes provienen del hardcore punk, tiene la particularidad de poder ser influenciada por cualquier otro estilo: minimalismo, indie, rock, metal. Hace un tiempo que en Argentina varios grupos comenzaron a experimentar con este estilo y así nacieron estas 3 bandas que luego de compartir escenario durante dos años, grabaron por separado este disco dejando bien claro qué es el math rock, con muy pocas palabras.

    Por Cabeza de Moog

  • Chindogu – Dalai lomo

    Siendo la premisa proponer juego, Chindogu dispone distintos temas en cada composición, y juega con la velocidad y el timbre. Aunque son composiciones cortas, pasan por todos los estados. De lento a rápido, de estridente a calmo.Si fuera un juego Chindogu podría ser….

    el juego de la oca
    el piso es lava
    la botellita (dandonos besos siendo inmigrantes japoneses en Hawaii)

    Por Dolores Rivadeneira

  • Chindogu – Pariendo al chacal

    No todo objeto inútil es un chindogu.

    “Pariendo al Chacal”, propone un juego con tres piezas: guitarra, teclado y batería. Así se crean elementos musicales que en principio por partes pueden parecer sencillos, pero en su desarrollo y el juego mismo, se vuelven algo más complejos conformando un “sonido atolondrado”.

    Como un niño con una sobredosis de azúcar, ritmo y melodía van y vienen cambiando su velocidad y dando sensación de movimiento. Los timbres y colores mayormente dulces, a veces rugosos, son esencialmente orientales; es decir, nos desafían a la “otredad” o a “jugar a ser otro”.

    Es que un chindogu es un término japonés que se utiliza para nombrar inventos, que aunque puedan ser útiles, no son prácticos y llegan a ser absurdos. Si la utilidad de un objeto se ampara en su adecuación, podríamos decir análogamente que Chindogu es un chindogu. En este sentido, establecen una dinámica de disposición del sonido de forma tal que la fluidez de su obra se configura con play, pausa, adelante, atrás, derecha, izquierda. En lugar de resolver con “practicidad”, resuelven con creatividad e imaginación.

    Por Dolores Rivadeneira

  • ¡Oferta!

    Diente de Oro – Nimio

    $20 $15

    Una nueva forma para el rock matemático nacional, que en sí es un huevo donde se crían algunas de las mejores bandas de la actualidad. Este disco está en busca del objetivo máximo de este género: el equilibrio entre emoción y ejecución. Actualización del rock progresivo setentista que caminó el camino de la utopía, hacerlo hoy es otra cosa, quizás la relación es que hoy sólo podemos imaginar cómo es ese camino. Por eso, comparativamente, el incremento en complejidad. Si hoy, a la revolución, sólo puede ser imaginada en las películas y en las fantasías de cada uno, el campo de acción se amplía mucho, a cambio, esto ya no es oprimido, es fomentado. Como siempre, el invento revienta al inventor y este será el destino de la música. Esforzándose en la delicadeza para transmitirnos sus sentimientos, los temas ondulan entre acumulación y distensión. Un paseo lento en un paisaje grande y posiblemente a ciegas, una actitud valiosa en este contexto de capitalismo decadente y acelerado.

    Por Gonzalo Duprat

  • ¡Oferta!

    Diente de Oro – Tangram

    $20 $15

    Lo cúlmine es la forma. Esa, la victoria de Tangram: imprimir en los sonidos siluetas y movimientos, sombras cambiantes que empujan la escucha como una marea. El estímulo no entra en caos, es pautado, organizado, consciente. Hay en ese gesto cierto hallazgo de la geometría como cimiento de la transgresión: se vulnera el contorno pero para formar unidad, para poder crear algo nuevo. No es una contradicción, sino una conjunción que pone en concordancia la sinécdoque con la sinestesia. Las partes se confunden con el todo a medida que escuchamos y vemos figuras, a medida que nos enlazamos y nos integramos en la relación de inclusión ascendente que gobierna. Lo cúlmine es la forma; el proceso, un juego de estrategia.

    Por Lucía Pelater

     

  • dislexia free – dislexia free

    $20

    Alguna vez le pregunté a Adrián si creía que hacían math rock.
    Me miró y dijo: No, para nada. Nosotros hacemos flan rock.
    El debut de dislexia hace pie en el lugar equivocado, casi cae pero no, y se termina afirmando en lo que no es.
    La precisión y sonido de los monstruos del género de Chicago acá parecen no ser referencia por momentos, porque esto una sesión casi de ensayo. El disco debut de dislexia no es, no fue ni será una obra cerrada sino que es un demo que, como muchas veces sucede, termina quedando.
    “Eso” que termina quedando, también es su característica. Sonido chato o demasiado brillante, la guitarras desafinan, algún pifie que termina sosteniéndose y se sigue; un bajo medioso y arrugado y una batería para sueños.
    Grabado en vivo de un tirón, recrudece el humor y los guiños a Don C… en los títulos. El debut remite a una atmósfera sonora que recuerda a esas salas de ensayo del conurbano, donde el 90% de las bandas que van hacen punk rock o ensayan bandas de heavy metal con olor a chivo.
    Una vez lanzado nunca dejaron de tocar en vivo hasta que sobrevino alguna crisis y “eso” forma parte de otra historia.

    Por Diazckovic

  • ¡Oferta!

    dislexia free – dislexia free²

    $20 $15
    No conocés Chicago, pero vivís en el conubano. Te gusta el math y flasheás con Champaign, Illinois, es como tu meca y tu casa no es como la de American Football. El conurbano sur y Chicago deben sonar igual en tu cabeza. Un viaje en el 160 o en el X9 tienen, en tu imaginación, el mismo soundtrack​, Horseyface. Las rutas temporarias y los desvíos no programados son la tensión que te genera Heavy Metal Kid Headbanging Ceramidas in my Face. Volvés de un reci donde un boludo te hizo headbanging en la cara, agradecés que esté recién bañado, lo notaste por las ceramidas. El Heavy Metal es el de Burroughs, descontracturado, casi un cut up. Un cut up de ese recorrido de bondi que se desvió y te tensiona porque es una zona que no conocés. Quizás colapses por la presión pero estallás igual, and the beat went on and on igual que el desvío no programado, como el solo de batería.
    Se pudrió todo. El bondi colapsó, vos también… ¿te acordás de (eivandrajsch)?
    El viaje se pone matemático. Subirte a otro bondi implica gatillar once mangos en otro bondi, la pensás y Babytuc está ahí. Tratás de calmarte un poco pero seguís dudando, reflexionanado, estás en el medio de la nada. Tenés menos dos en la sube. Tenés que hacerlos rendir; pero te acordaste de que una tía, una vez te dijo que que hay UN bondi que te lleva a tu casa. En un rapto de lucidez, lo recordás y sabés que podés llegar a Bellavista de un tirón.
    Aparece el bondi del que te habló tu tía, tu viaje vuelve a su ruta normal dentro de todas las anomalías que te sucedieron hasta recién. Te relajás un poco, mirás por la ventana, te acordás de que hace rato no le pegás una escuchada a Live in Chicago, 1999 de Joan of Arc, esos (en fan ts) de Chicago. Te bajás, finalmente. No la podés creer. Te felicitás a vos mismo por el aguante. Ya es de noche y tenés que apurar un poco la caminata, la noche conurbanense se vuelve en una Adventures Close to Home como cantaban las Raincoats o como una huída de narcos en el imaginario del Insomnio Chicano. Llegaste a tu casa, mañana laburás, te querés matar… Seguís nervioso, tensionado, alterado, ansioso, no podés bajar ni un poco de toda esa aventura. Seguís ahí arriba, sabés que te tenés que calmar; ya estás en tu lugar seguro. Te falta el manhar hippie y Dislexia al Cuadrado al palo.

    Por Laura Andrada