CATÁLOGO de sabores 

  • Chindogu – Pariendo al chacal

    No todo objeto inútil es un chindogu.

    “Pariendo al Chacal”, propone un juego con tres piezas: guitarra, teclado y batería. Así se crean elementos musicales que en principio por partes pueden parecer sencillos, pero en su desarrollo y el juego mismo, se vuelven algo más complejos conformando un “sonido atolondrado”.

    Como un niño con una sobredosis de azúcar, ritmo y melodía van y vienen cambiando su velocidad y dando sensación de movimiento. Los timbres y colores mayormente dulces, a veces rugosos, son esencialmente orientales; es decir, nos desafían a la “otredad” o a “jugar a ser otro”.

    Es que un chindogu es un término japonés que se utiliza para nombrar inventos, que aunque puedan ser útiles, no son prácticos y llegan a ser absurdos. Si la utilidad de un objeto se ampara en su adecuación, podríamos decir análogamente que Chindogu es un chindogu. En este sentido, establecen una dinámica de disposición del sonido de forma tal que la fluidez de su obra se configura con play, pausa, adelante, atrás, derecha, izquierda. En lugar de resolver con “practicidad”, resuelven con creatividad e imaginación.

    Por Dolores Rivadeneira

  • Imaginación – Lindos Jardines

    “La felicidad no brota de la razón, sino de la imaginación.”

    Lindos Jardines es el último trabajo publicado por Imaginación. Haciendo uso de teclados-sintetizadores y la manipulación de cassettes hay una búsqueda de un sonido analógico que se nos presenta por capas: “collage de cinta” como lo denomina su propio autor. No existe aquí un patrón rítmico, tratamos de entender los sonidos pegados uno arriba del otro que se van sucediendo como un vaivén va y viene, acostumbrando y desacostumbrándonos, manteniendo nuestra entera atención y perdiéndola en un instante.

    Estos sonidos que encontramos en cierta forma familiares nos remiten a lugares ideales, imágenes sonoras fuera del espacio-tiempo. ¿Cuántos momentos podemos distinguir? ¿A cuántos lugares podemos llegar? A cualquiera y a ninguno. Lindos Jardines se nos derrite de las manos, es una composición finita que nos figura imágenes reuniendo la oposición infinita del mundo de las ideas y del mundo de lo sensible.

    Dolores Rivadeneira

  • Zé Corto – Ídem

    A contrapelo de las convenciones que rondan el género canción, el debut de Zé Corto es el contrasentido necesario para afirmarse y hacer pie lejos de esta zona. Los Zé Corto son grandes oyentes de canciones y por eso son los primeros herejes de esta tradición. El primer rasgo visible de su propuesta es la brevedad (el tema más extenso alcanza 1:35min) pero lejos de ser minimalistas (lo esperable en temas tan cortos es la linealiad), apuestan a lo contrario, eligen ser casi barrocos, es decir cada 20 segundos, a veces menos, cambian la tónica del tema, sumando elementos vocales, percusivos o simplemente cambiando el ritmo ofreciendo mucha información en tan poco tiempo. Como consecuencia, al oyente no le queda más remedio que la reescucha para procesar estas pequeñas vueltas y enganches vertiginosos. En una época donde picar los temas se impone: primer gancho.
    La instrumentación del quinteto es por demás básica, aunque quizás el rasgo más interesante sea su economía. A lo largo del disco cada quien sabe cuándo entrar y salir con su arreglo o sumarse para impactar. Estas presencias, entradas y salidas, en vez de estar acentuadas o solapadas se realzan por medio de una mezcla áspera y fría, bien de la escuela postpunk, que no hace más que remarcar cada elemento sobre los silencios, desligando determinados instrumentos (check las voces en Aloe Vera).
    La variedad de voces parece ridícula y es el elemento más complejo para el oyente. Son un exceso y una cargada: infantiles, impostadas, sinceras, burlonas, corales o como simples gritos se pasean en todo momento cantando letras por demás irónicas. Los Ze Corto son también cantantes marginales que no tienen el peso de ningún gran cantante sobre sus espaldas ¿o acaso cuántos grandes cantantes ha dejado el indie-rock?
    El disco es una verdadera aventura de guitarras certeras, rifferas, bajos oportunos, batas grooveras y un teclado cómico, pero también es el mejor capricho (esperamos más) del niño terrible de oeste. Nos pone muy contentos y orgullosos haberlos visto en vivo, crecer y compartir este lanzamiento.
    Celebramos su música, que lo disfruten.
    Por Diazckovic

  • Gulash! – El Fuego

    Compartimos El fuego, reciente disco de Gulash y punto final para la banda que, luego de algunos años, decide cerrar la puerta definitivamente.
    El fuego son un puñado de canciones definitivas porque después de El cuarto, su predecesor, había que revalidar la solidez y naturalmente fue así, con la diferencia que en este disco, el cuarteto exhibe de manera ejemplar en ocho piezas referencias musicales que pueblan sus cabezas, referencias clásicas con una soltura que asombra. Canciones de pop depresivo, psicodelia y la inquietud manifiesta por hacer temas con un beat que hacen mover el cuerpo son parte de un terreno ganado.
    El fuego tiene voces desencajadas entre tristes y dulces; y un trabajo de coros que se cruzan como fantasmas del dolor y la melancolía.
    Desde lo discursivo (porque quien hace canciones tiene que decir), las letras que van del desamor-deseo pasando por el guiño literirio, al desengaño integrándose muy bien a la música propuesta y, quizás el rasgo más interesante en algunas de ellas sea la dimensión política que por momentos rondan, y parece reforzarse esta alusión en el contexto argentino del 2017.
    A quienes pudimos verlos en vivo, sabemos de su presencia escénica y la potencia de su repertorio, como también de lo bueno que era bailar despreocupados al ritmo de su música.
    Sea lo que sea la nada ahora es un poco distinta pero también creemos que es un poco más bella.

    Por Quinito

  • Gulash! – El Cuarto

    Hay discos que son un compilado de canciones y eso está bien, y hay discos cuyos eslabones en conjunto forman una obra más grande más allá de que la belleza y grandilocuencia con la que ya cuentan sus piezas por separado. Esta última clase de discos proponen un viaje definido desde que comienzan hasta que termina el último track.
    No necesariamente el viaje debe ir guiado por una historia precisa, sino que también, la congruencia de este viaje puede aparecerse ante nosotros de manera repentina sin dar muchas explicaciones o, directamente, sin premisa alguna. Su presencia se hace notar en la escucha. Nos induce durante media hora, más o menos, a un estado mucho más sensible del que veníamos, mostrándonos algo que desconocíamos.
    Un álbum, desde su propuesta sonora, nos puede llevar por caminos que desconocen una linealidad sobria u ortodoxa, pero cuyos sonidos contienen una familiaridad tan fuerte entre sí que logran efectivamente formar parte de un mismo conjunto.
    “El cuarto” inicia su viaje subiendo la escalera que conduce a la habitación donde sucede la magia. Es una magia un tanto inefable, pero que logra manifestarse elocuentemente a través de las mañas propias del lenguaje musical que, por suerte, maneja tiempos y maneras diferentes al lenguaje verbal, a los que (dicho sea de paso) parecen escaparles un poco en las letras, donde explotan la belleza de las palabras por sí mismas para poder largar todo aquello que tienen para decir. Este disco tiene como materia prima la jovialidad propia de aquellos que encuentran como algo natural el acto de jugar, pero a su vez, termina estando compuesto por muchísimos colores que, durante el transcurso del disco se reflejan como un rasgo fuerte de toda la obra. Esta diversidad de colores, se alimenta de la esquizofrenia, la tristeza profunda, la aventura y la incertidumbre.
    Es un álbum anímico y allí sucede de todo. Muchos estados de ánimo unidos por el lazo de un mismo espíritu. Es un disco atípico para la época. Supieron tan bien lo que significa jugar que logra desconcertar tal naturaleza; es la época, de eso soy consciente. Pero, más allá del contexto, se puede decir que fruto de una entrega emocional muy grande, hoy, tenemos ante nosotros un disco enorme.
    Por Matías Nicolás

  • Gulash! – Las Flores

    Sin dudas para cualquier amante de Gulash! Las flores es el disco que te hace sonreír. Ni bien empieza la batería y los teclados del tema que abre el disco “En capilla” vas a darte cuenta de esto. El disco más bailable y energético de la banda. Podría definir el género como “Pop rock con risas”. Fundada por Mauro Livtak y Natacha Mansilla en 2012, ellos me enternecieron el corazón desde la primera vez que los vi (si mal no recuerdo su show debut) en Casa Dasein en 2013. Tengo solo dos o tres imágenes de ese día pero voy a tratar de relacionar una con la otra para crear mi película. Recuerdo verlos a los dos sentados, frente a 15 o 20 personas, con un nerviosismo que se olía pero no restaba, transmitía simpleza y ternura. Iban a presentar temas de sus dos primeros discos. Mi otro fuerte recuerdo fue cuando tocaron el tema “Copos” y ahí fue cuando me enamore de ellos. Gracias a la tecnología ese momento quedó registrado y más abajo lo podes escuchar.
    Las flores es el 3er disco de la banda, el primero en el que formalizaron el formato banda agregando a Sheuen de Biase en bajo y a Estanislao Aquilino en batería, Dos pilares importantes para cerrar el sonido de Las Flores. Vi a la banda con esta formación unas 3 o 4 veces, incluso tocaron parte de El cuarto de mi casa familiar, en un cumpleaños mío. Es llamativo que todas sus canciones tengan un sonido similar y a la vez transmitan pensamientos diferentes. Las letras con un sentido muy particular dejan al oyente imaginar el significado que quieran acorde a su situación personal. La voz de estas dos personitas me llega mucho y nunca me cansa, logran pasar esa energía suya interna al oído de quien la escuche, esto lo digo sobre todo en temas como “Come legos” “Groove” o “Llorica”.
    El disco es dulce y low fi y se ubica cerca de la psiocodelia.
    Por Iván Klomp

  • Esquizofrénicos – 兆

     

     

     

  • Lou Baumann / Elefantelibre – Intimo

    Curiosa conjunción bien definida por el nombre del split :intimo, si ya de por si los arreglos acústicos logran darle un toque hogareño, la portada de la casa no es mas que la segunda pista. Baumman afirma que estas canciones fueron hechas ya hace unos años en la terraza de sus padres, pintando el escenario para temas confesionales cómo la mirada / bello calor o frases rotas.
    La grabación en comparación de otros de sus trabajos tiene un sonido de aire, un sabor a cinta puro del home recording. Además por primera vez escuchamos a Baumann con la armónica en cosas antiguas.
    La casa de elefante libre es mas abstracta, su estilo aquí lo convierte en una versión moderna y psicodelica de Tanguito. De hecho hay mucha hermandad al escucharlos, esa locura callejera y desprolija no se escapa de las canciones del cantante de Viajes. En temas de pocos minutos nos muestra un estilo distinto a su grupo Viajes o su otra faceta solista como Imaginación.Extraño encuentro este split, ahora aunque lanzado virtualmente por isla visión queda la duda si lo veremos en físico pronto.
    Por Jairo Manzur

  • Prusia / La Venganza de Cheetara – Split

    Tres temas de Prusia y tres temas de La Venganza de Cheetara.
    Grabado en una tarde en Ramos Mejía con Mati en los controles. Mucho calor, cervezas, terraza y música en vivo. Valioso encuentro musical.

  • Fusibles – 2009

    ´´…Mas querría encontrar quien oyera las mías que a quien me narre las suyas´´ dijo Plauto e igual murió rico.
    Al escuchar Fusibles podemos pensar en que la ambigüedad de la música es inútil sin ese otro ente deformante que la entiende como tal.
    Sonidos marginales de bajo y batería agigantan el ir y venir de guitarras, desde conductores y activistas hasta sensor opaco, las guitarras se mueven, como alejándose en un desfile.
    Por supuesto siempre hay nuevos espectadores que maravillados por la experiencia de sentir como las tripas se encojen por la dulzura de los graves, entienden que la empatía, la emoción y la locura no son más que síntomas de la divina ambigüedad a la que algunos conocen como música.
    Nada nos asegura que podamos acabar como Plauto, pero si de algo podemos estar seguros, es que ese desfile es un camino que vale la pena recorrer.

    Por Guillermo Carrizo

  • Fusibles – Hacia los árboles

    $20

    Hay veces en las que no nos olvidamos de algo porque ha sido bello. Encontrar esa propiedad que nos confiere la suerte es innegable y abunda poco. Cuando algo es bello es súbito. No lo podemos evitar. Es como si nos lastimara, como si dejara una marca en ese territorio indefinible al que llamamos sensibilidad.

    Encontrarse Hacia los árboles es un guiño del destino y una oportunidad para despojarnos de tanta artificiosidad instrumental y aparatajes conceptuales que rodan. A veces alcanza con poco, acá con poquísimo nos sobra, porque cada elemento es justo y lo similar se confunde, armoniza. Hacía los árboles es como una máquina que genera evocaciones: cada árbol un atmósfera diferente que se interpone.

    Y mientras corre el cassette: bajo, guitarra acústica, acoples nos toman. Y a medida que vamos sintiendo la música, los fenómenos del mundo físico y la vida que nos rodean parece que estuvieran despojados de los hombres y hasta pareciera que estamos solos refugiados entre algún paisaje.

    Por Joaquín Diazckovic

  • Escupen Serpientes – Rayo busca habitación

    Un vasto paisaje tenebroso sobre los rieles de una cotidianidad que lograr asfixiar a El Hombre Tragedia (aka Rayo), el intrépido antiheroe quien es el guia de este oscuro periplo; que, a través de su risa sobre varios rincones de esta Mierdopolis, surca una noche atormentada donde se pueden reflejar sus miserias que son también las nuestras. Allí busca el lenguaje del Universo, que es también el lenguaje de los muertos; y se encuentra con almas que comparten un mismo rumbo que el de él. Cuando la verguenza lo encuentra, amanece otra vez y balbucea entre babas sus caracteristica frase que dice: todo es efímero. Mientras en su nunca se lee: gracias por eso, pero no por todo lo demás.
    Esperado segundo disco de este cuarteto de dudoso género musical específico.
    11 canciones en casi 40 minutos que conforman un extenso viaje por distintos ritmos, estructuras, texturas y salsas. Desde el caos al que nos tienen acostumbrados, a la nueva experimentación de ambientes y climas, que logran hipontizarnos y subirnos a su rayo. Un viaje audaz e intrépido, ambiguo, de bajadas y subidas. Buen viaje.Por Discarga Directa

  • Escupen Serpientes – La tragedia berreta eterna

    Acá no hay historia. Así se presentó Escupen y como en un fogón -nos amuchamos- alrededor suyo por más indiferentes que nos mostráramos. No hacía frío, sólo que no había nada. Eso en cierto sentido era La tragedia, un disco emblema por casualidad, sin querer que llamó la atención de la cercanía, los barrios, la procedencia. Ubicarlo dentro de un género sería restarle capacidad, porque acá y a pesar de todo (y más con el paso del tiempo) no hay mucha etiqueta. La tragedia es un disco que se enfila dentro de lo que llamaríamos hardcore y ponerlo ahí es limitarle. Eléctrico, vital –salvaje- y certero son las características del debut. Y además es tan incómodo ese tal Nikki, tan incómodo y decidor que no se puede entrar ahí por ahí. Acá corta. No hay careta. Un disco que corre por izquierda a todo un género. Acá no hay marcas: todas lastimaduras hechas sonido. Cicatrices.

    Corta. Acá no hay vueltas. Acá no hay marcas. No hay etiquetas y eso que los del hardcore a veces parecen dueños de casas de ropa. Corta. Acá otra historia y descubrimientos.

    Por Diazckovic

  • Prusia – Volumen III

    ContinuidadEn el desarrollo de una obra sólida no vemos las intenciones, lo que pudo haber sido queda atrás. En el desarrollo de una obra a lo largo de los años observamos la manera en que se plasmaron ideas que se podían vislumbrar en el recorrido previo.

    Ir en una dirección y sostenerla es complejo. Acá hay trabajo. Se profundizan las secciones de vientos. La guitarra gana algo de calidez, el bajo toma cuerpo y la batería es aún más clara. Los vientos están más presentes y participativos, no ingresan tanto para improvisar sino que tienen secciones de acompañamiento definido: de la jam a la partitura. La disonancia sigue. El fuzz del bajo se festeja. Platos sin mucho brillo. Y además, hay un trabajo con los ambientes. Todos esos restos producto del sonido de pedales, amplificadores, vibraciones, esa “basura sonora” se resignifican ingresando a Vol. III para darle sustancia a la obra en general. Es el telón de fondo donde se desarrollan las composiciones, dando como resultado el disco más maduro de Prusia a la fecha.

    Tema insignia : IV

    Se recomienda con fuera escuchar la versión remasterizada del disco.

    Por Joaquín Diazckovic

  • Prusia – Volumen II

    Autogestión y conocimiento.La grabación casera es una de las propiedades llamativas de Prusia. Es ese barniz que recubre sus obras. Eso que muchas veces se piensa como una equivocación e instantáneamente se liga al low fi automáticamente, acá es una marca de estilo.

    Vol. II es el más conciso de sus disco en cuanto a la duración de cada pieza aunque también en estructura es más intrincado. Es también más firme en la tocada y juega con la velocidad de los pasajes, incluso Los Prusia se animan a coquetear con la presencia de vientos, en este caso, el saxofón de Salvo, que en Las Nuevas Reglas, surge tenue y expresivo deviene en un momento free rodeado de electricidad. (Nota: Las entradas de Salvo son grandes momentos musicales, muy bien elegidos)

    Uno de los sentidos posibles de Vol. II es la dimensión de diálogo/contrapunto que establecen guitarra y bajo que le da espacio a la bateria. Que a su vez es tan cortada y pesada que nos desorienta y no la podemos filiar a ninguna escuela o género.
    Prusia se construye poco a poco en esas singularidades.

    Por Joaquín Diazckovic

  • Prusia – Volumen I

    Tres temas.Tres integrantes.

    Vol. I se abre paso desde Padua / Libertad hacia algún lado.

    Carta de presentación instrumental personalísima. ¿Por qué? Porque a razón de decir verdad, en un momento en el que muchos elegían el camino de la canción por el oeste, ellos se pararon en otro lado. Eligieron llevar a cabo un concepto donde cruzaban bases de la cepa progresiva argentina con guitarras no waveras. Como si unieran dos temporalidades diferentes, dos temporalidades musicales que se tendían a esquivar.

    Cada track cuenta con una estructura definida con varias secciones que en vivo podían volverse una jam. La guitarra, aunque siempre tenga un timbre por demás incómodo, frasea motivos memorizables, que sin querer uno silba y que por un rato uno no se puede despojar.

    Por Joaquín Diazckovic

  • Luciano Fabris – El movimiento de las hojas

    El movimiento de las hojas de Luciano Fabris.
    Los árboles de Fabris son árboles urbanos.
    Una celebración de la inocencia conviviendo y conmoviéndose (moviendo-se-con) la contaminación, también, por fin, celebrada.
    La suciedad como maquillaje, el glamour de la pobreza en los puños.
    Las hojas se mueven en los árboles pero también en las esquinas, arremolinadas, junto con cartones, plásticos y pelusas-
    Hay el tarareo en el andar, el detenerse en algo no turístico: siempre asociado al vagar, al deambular, hasta quizá al punto de locura. Suena una sirena y pedimos por dentro que no nos vengan a buscar, o rogamos: un ratito mas, y para eso alteramos esa sirena y le damos un giro de chifle o de chiflado.
    Es un disco corto. Un EP. (que deviene dulce disco rayado en la posibilidad del repet adolescente)
    Dura lo que dura un paseo. Lo que dura mirar a un linyera desde una ventana, antes de que se pierda de vista.
    Pureza en la melodía, en la voz, pureza.
    Mugre alrededor, entrando y saliendo de sí, pero la voz se mantiene en la infancia: en los arboles.
    La vejez del inmaduro. Deshojándose en una ciudad y guardando con terquedad su voz natal, su estrella, pateándola consigo: “ es todo lo que tengo”
    Por Ayelén de la Cruz
    Fabris liberó a esta red conocida como internet El movimiento de las hojas, obra que lo muestra en su faceta de compositor. En ella podemos ver que Lucho se revela meticuloso y preciso. La extensión de cada una de las piezas que conforman su trabajo (5 pasajes musicales numerados) no arriesga nombre ni pista alguna para presuponer algo. Su precisión en cambio, se infiere en la escucha y donde entrevemos el universo sencillo de la economía de recursos en lo que respecta al tratamiento armónico y, por el otro, en los elementos usados: sintetizador, órgano y algunos efectos para lograr ambientes.Así y todo, lo más destacable de esta obra es su trabajo melódico marcado por la mínima variación de un motivo en ostinato. Un motivo casi imperceptible, pero que en el transcurso del tiempo el oyente termina sumergiéndose en un lento vaivén: un ir y venir. Justo ahí, notamos que el título del disco condensa la poderosa imagen que la música pareciera remitir: la caída y el suspenso.La correspondencia entre las palabras y la música, entre el título y la obra pocas veces se logra, pero acá estamos adelante de ese sentido inesperado del azar. El movimiento en su desarrollo gana fuerza. La sutileza está en el frío y las hojas.Por Diazckovic

  • Luciano Fabris & Catriel Nievas – Parque / Plectro

    Apuntes de escucha:

    – No usa patrones rítmicos ni formas musicales. La expectación tropieza continuamente con las guitarras pero también con los silencios, que están muy presentes.
    – El disco narra y a veces: describe.
    – El sonido se vuelve signo de objetos, de acciones, situaciones, otras materialidades que no son las cuerdas.
    – Exige una escucha muy atenta.
    – Al ser narrativo y descriptivo, invoca a la imagen desde su falta, y esta falta de imagen exige la atención en la escucha como único plano posible para reconstruir la escena
    – Dialoga, interactúa con una fauna urbana, encuentra cierta armonía con el ruido. Acompaña el ruido.
    – Las guitarras encarnan el sonido de situaciones cotidianas: diálogos a través de onomatopeyas, música que narra situaciones, ruidos que imitan la repetición de una acción, una tarea, golpear la puerta etc.
    – La idea de salir del estudio o dejar entrar el sonido exterior.
    – Cada tanto aparecen secuencia musicales cortas que son como descansos.
    – El sonido en general del disco es de tensión, extrañamiento, enajenación, que no se pretende definir ni resolver, por momentos hitchcockiano.
    – Podría tratarse del sonido en conjunto de una película, no solo de la banda sonora, sino de todos los ruidos exteriores que emite la película.
    – Golpes que simulan la persistencia, también un trabajo y la monotonía de los sonidos que pueden escucharse en el patio o la cuadra, o podría tratarse de un parque pero me suena menos.

    Por Javier Nicodemo

  • Ululat – AVTVMN CVLT​ /​/ ​Ashes

    $20
    ———- Forwarded message ———-
    From: Victor Ever <jean_feracas@gmail.com>
    Date: 2013/2/11
    Subject: Espero que estés bien
    To: Germán Eyes <reyes@gmail.com>

     

    Escribirle a alguien que está en Estados Unidos es escribirle a Estados Unidos.

    Hemano, no sabés, me quedé con la curiosidad. Viste que el otro día que me comentabas de ese tal Prurient. Un demente, igualmente lo que tiene de loco lo tiene de talentoso. ¿Por qué hablamos con tanta facilidad de la locura, no? El primer error es pensar la locura desde la razón. Desde ahí para acá todo está mal. Te decía, lo estuve escuchando y pensé en vos. Me acordé de esa vez que habíamos fumado tanto yuyo que nos agarró dolor de cabeza. Nunca te lo dije, pero a mí ese día me había entrado una sensación de terror inmensa, capaz sólo estaba triste y se mezcló con todo. ¿Te acordás que el dolor no se iba con nada y nos preocupamos? Vos habías leído entre tanta poesía alguna revista o lo soñaste o lo inventaste (que es lo mismo), que el frio del metal ayudaba a calmarlo y fuiste a la cocina y agarraste el cuchilla y te ponías el palmo de la hoja en sien. Mientras te miraba, yo flashaba en ese punto exacto en el acercabas la cuchilla y se espejaban tus entradas en el filo. Asentar la hoja ¡qué alivio daba! Me sorprendió. Fue bueno que el frio que nos haya rescatado de esas alucinaciones. Y nada eso por Prurient, Swans y toda tu mierda.

    Desde que te fuiste sigo en la misma, las cosas están complicadas, pero seguimos. Mi contacto con el mundo es el radiograbador y los programas de la noche porque hay menos política. A veces viene la tía a visitarme, me pregunta siempre por vos. Escribile. Escucho los casettes que me dejaste, mucha poesía grabada, programas de radio viejos. La televisión desde que se apagó no volvió a encender.

    Te extraño mucho hermano, si hacés la diferencia veni a visitarme yo no creo que pueda ir.

    Abrazo

    G

  • Ululat – Salton

    $20

    Salton es un disco que se presenta como un continuo a pesar de la heterogeneidad de las piezas que lo componen. No sólo el carácter sino la utilización de determinadas variables tímbricas (reverberación, acople, distorsión) y particularmente el uso de la profundidad contribuyen a esta continuidad. En el disco coexisten dos tipos de pieza formalmente diferentes: una en la que básicamente no hay estructura sintáctica o rítmica e incluso podría pensarse que por momentos los instrumentos se utilizan de forma mimética y otra, contrastante, con una estructura fuertemente repetitiva y pulsada (a veces con notables fluctuaciones del tempo) a partir de  la presencia de uno o más motivos en ostinato que sufren pequeñas variaciones; ambas intercaladas con fragmentos de diálogos de documentales sobre el Lago Salton. La pregunta pertinente resulta entonces cómo puede generarse interés o atención sostenidos en piezas con estas características y es justamente aquí donde radica el valor del trabajo del autor. Para acercarnos a una respuesta podemos retomar la idea de ambiente, como lugar en el que se está y cómo funciona la atención hacia lo que nos une este tipo de relación. El sonido de Salton es parcialmente evasivo, en el sentido de que repele la atención del oyente al mismo tiempo que la fija, suspendiendo por momentos la escucha; y es en este estado intermedio donde funciona la obra.

    Al escuchar Salton queda claro que las elecciones estéticas se sitúan precisamente en el margen de error de la tecnología (particularmente en el ámbito tímbrico) dan como resultado un sonido que se constituye en la yuxtaposición de las decisiones del compositor-músico y de las condiciones técnicas de los dispositivos puestos en juego. A partir de la generación de motivos que permanecen intactos al ser delegados al dispositivo tecnológico, las posibilidades de construcción de la obra se reducen notablemente (a la superposición, sucesión, supresión de estos o bien a cambios de intensidad o aplicación de variables tímbricas). Este proceso es parcialmente autónomo: condicionado pero generador. Apela a una idea de des-personalización de la música, a la capacidad de la música de auto-generarse.

    Por María Paz

  • Luis Baumann – Performances sonoras

    $20

    ¿En qué momento un paseo puede volverse un viaje?
    No hay mejor viaje que el que no se espera y en alguna dirección hay algún rumbo.
    Y cuando ya sentimos la lejanía, los objetos remiten a otros lados, los objetos remiten a otras vidas.
    Y por decirlo así: creamos una ficción de nostalgia.

    Por Diazckovic

  • Luis Baumann – Dibujos

    $20

    En todo cuerpo de obra que vale la pena explorar hay un punto de inflexión, a veces más delimitable que otras, en el que el creador se fuerza por confrontar la autoconciencia. En el caso de Baumann me animo a decir que se dio entre los lanzamientos de Estadía y el primer LP de Fusibles. Este es el momento que divide la tanda de grabaciones caseras (interesantes desde la óptica low fi) de un Luis criterioso y mucho más orientado en cuanto a búsqueda sonora y, calidad de grabación.

    Es luego de ese “click” cuando compone, interpreta y produce en su totalidad “Dibujos”, un Ep que a contracara de sus performances sonoras cuenta con seis ejercicios de forma dentro del marco folk, a la John Farey, pero en vez de ser testimonio de la discordia y el nihilismo de Washington D.C., evocan la calidez de los paisajes de Polvorines.

    La superposición de arpegios del track que bautiza el disco, sobre lo que parecen ser lápices o crayones, los rasgueos Fugazi sobre el ruido de la TV de “aun”, y el sonido de las chicharras del primer track, hábilmente titulado “chicharras”, sugieren esa intensión de paisaje color madera que supone conceptualmente el sencillo. Éstos junto con el último track, que aprovecha sonidos de calandrias y otras aves matinales, son los momentos más fuertes del disco.

    Veredicto: 3.5/5

    Por Pablo Manuel Lojo

  • Luis Baumann – Canciones eléctricas

    $20

    Luis Baumann, trabajador musical autogestivo de San Miguel, referente del “hacelo vos mismo” desde hace ya mucho tiempo, nos ofrece otro disco distinguible por su marca personal. En “Canciones Eléctricas” la humedad es significante y persigue un relajado vaivén, cansado y honesto. No hay fuegos especiales ni espaciales, ni movimientos extravagantes, ni sensacionalismo, sino expresiones sencillas y naturales remando. El color de cada canción se termina condicionado por su porcentaje de mugre (¿será cinta, será compresión?), que a lo largo del disco no creo que supere el 60%. Aquel filtro es el que amalgama toda la idea, todo el disco; como en la fotografía, la exposición. Todo aquello sumado a sabores musicales pesados y húmedos. Confiando en las capturas de los micrófonos, dejando cada elemento tal como es, descubierto. Esa al menos, es mi sensación. 11 temas y un gran cierre.

    Por Cristián Chavarri

  • ¡Oferta!

    Imaginación – Cielo Virtual

    $20 $10

    No es vaporwave lo que hace Imaginación, es una electrónica que molesta, contaminada. Cielo Virtual es una máscara, una apariencia, es un despliegue de recursos que parecen ir a ningún lado y, en este sentido, podemos relacionarlo al fluir de los pioneros de los modulares, donde se apuesta al devenir de una oscilación en el tiempo. Este devenir es la suspensión del sentido, nunca llega a ser nada, no hay sustancia. Los temas termian y no caemos en la cuenta. Imaginación deja que los sintetizadores corran en el tiempo, deja que emerjan pulsos pero que tampoco sean ritmos y por sobre todo nos ofrece una voz que no dice nada, que aparece para mostrarnos su dimensión aterradora, desesperada. Las voces de Imaginación son fantasmas, son gritos, aullidos sacados de la paranoia del ácido. Acá la referencia a Joe Meek no estaría mal, otro pionero.

    La electrónica desestabiliza la realidad y observamos particularidades impensadas. El ruido del motor de la heladera nos molesta pero si no lo escucháramos, lo extrañaríamos. Cielo Virtual puede ser un homenaje suburbano a la pc, a las grabaciones caseras como posibilidad creativa de los márgenes y también, un homenaje distorsionado a la familia como una caja llena de fotos con caras irreconocibles, de la que no formamos parte.

    Por Joaquín Diazckovic