Música Electrónica

Mostrando 1–9 de 44 resultados

  • 3PDT – Afectos

    Músicalizador de barrios y colectivos. “Aku” el bajista de Moretones despliega una paleta de sonidos donde profundiza con distintos matices electrónicos, percusivos, y psicodelicos en su intimidad. Creado, grabado, mezclado y todas las cuestiones entre Septiembre de 2017 y Enero 2018 por Agustín Gutiérrez en Estudio Coatí, en el ilustre barrio de Caballito y la hermosa ciudad de Vicente López.

    Por Don Pio-Pio

     

  • Aoutló – Concreto

    c o n c r e t o  es el más “denso” sonoramente, la repetición y el “error” son los puntos fundamentales para entender la danza ritual que propone el dúo. Algunos se atreven a catalogarlos como un grupo de math rock por la constante destreza para cambiar de ritmos en actos irrepetibles (haciendo uso de la repetición), parece un juego de sampleos que a ningún lugar va.

    Por Pio-Pio

  • Aoutló – MODHA / Moniak

    Oriundos del sur de la provincia de Buenos Aires e instrumentalmente compuestos por batería acústica y electrónica, la Yamaha dd5, y varios tipos de sintetizadores, RK y Marco flirtean beats, acordes y sonidos que atraviesan el vaporwave y el ambient. En ese tránsito, hay ecos de jazz, funk, sonidos que nos remiten a oriente y también un poco de mathrock.

    Según los buscadores de la web, MODHA es una palabra hindú que traducida al español significa taburete o banco. Mientras que MONIAK vendría a ser un nombre cuyo significado tendría algo que ver con el idealismo o la intuición.

    Si bien todo esto es interpretación exclusiva de quien escribe. Acá, sentada y escuchando, pienso en lo terrenal, lo físico y concreto y a la vez en la idea, en lo inmaterial, en lo que se percibe más allá. Este es un EP de dos temas y aquí las dualidades parece que juegan por todos lados.

    En principio, se encuentran el toque humano y el uso de lo electrónico. Lo matemático de las bases y el proceso, la elección racional de sonidos y sampleos, con lo sensible e inestable que resulta el producto de esa elucubración. Obviamente esto puede darse y pensarse de la música en general, pero en este corto disco resulta mucho más evidente.

    Al escuchar los temas no nos escapamos de lo trabado y cambiante de sus ritmos, cosa que nos lleva a percibir el esqueleto de la cuestión, y muchas veces nos desconcentramos por sus cambios, pero también nos gana esa cosa de perderse en melodías y las distintas texturas que van surgiendo. Ambos tracks son muy distintos y nos llevan lugares extraños. De este modo podemos pensar en imágenes que se contraponen: los años 70 de habitaciones pomposas, humareda y coches brillantes que a su vez chocan con el vértigo de animes futuristas.

    La dualidad pareciera siempre requerir un equilibrio: entre el bien y el mal, luz y oscuridad y aquí los Auotló logran el balance entre cálculo y emoción. Es una obra atmosférica e increíblemente coherente a pesar de la extrañeza de sus formas y recorridos sentimentales.

    Por Mariana Treinta

  • Aoutló – Pachinko

    Con Aoutló el problema es por dónde empezar. Empecemos por decir que en Argentina existe una ciudad intraterrena fundada y sostenida durante siglos por una raza extraterrestre que periódicamente envía emisarios para ver cómo marcha todo en este anexo terrícola de su civilización. La ciudad se llama Erks, está bajo el cerro Uritorco en la provincia de Córdoba y tiene alrededor de 8 mil años ¿Raro?  Más: la zona se convirtió en un polo turístico de su región a fuerza de encuentros cercanos de todo tipo;  atrae cada verano a miles de freaks en busca de la urbe subterránea; ha sido sede de congresos internacionales de ufología e incluso tiene un festival de artes organizado cada año para entrar en contacto con la energía de la galaxia. Y darse un grandioso, necesario, colocón.

    Leer más / Fuente
    Por Juan José Relmucao para Noisey

  • Aoutló – Post ya ni sé

    La sucesión de imágenes arranca:
    El piso está mojado con un agua negra producto de la transpiración y la mugre de las zapatillas. Todos los abrigos con olor a nicotina.
    Sin aire, la gente sube a respirar al patio. Ahí charlan. Nadie recuerda una charla. Todas las palabras emitidas son para hacer contacto.
    Alguien grita en la pista de euforia. Bailan la mayoría, otrxs miran.
    No acordarse nada.
    Ya ni saber es un buen estado de dudas.
    El bienestar de un salvapantallas en tu casa.
    Una planta de plástico.
    Una amiga te pasa un disco.
    El olor a producto de limpieza te hace mejor que un desayuno.
    Ropa tirada.
    Alguien te dice te amo.
    Un nuevo disco.
    Ahora sí, realidad es menos ordinaria.
    Honor Aoutleano.

  • Avesmal

    Perra música habrás de morderte tu propia cola
    Una solución a la diferencia fundamental del ritmo : sueñan las máquinas con pequeñas variaciones eléctricas? Están condenadas a no correrse un milímetro? A-vesmal ensaya su propuesta con una estructura de temas dos, dos y uno. Dos puntos para las máquinas, dos puntos para sus manos y un punto para lo humano que sirve de apalancamiento: de boca que muerde su propia cola.A lo humano le queda una última palabra y en menos de diez minutos de música podría decirla, quizás la diga, mejor no.

    Duprat

  • avr010 – forget about this record

    Alemania – Argentina y viceversa. A un océano de distancia, la electricidad puede viajar, así es el fenómeno de la corriente, las olas y su impulso. Ellas llevan el ritmo electrónico marcando las leguas recorridas de paisaje, cargados más en los ojos que en la mente. Al deslumbramiento del agua se suman las incontables imágenes de dos sitios diferentes. Flechas cruzadas y aeropuertos. Un pie en cada orilla y los sonidos de ensoñaciones y noches de jet lag . Bares del mundo y baños iluminados para verse en los espejos. La frescura del agua es para el cuerpo que la bebe. Argentina – Alemania y viceversa. En otro viaje, a una distancia de quinientos años de historia, el sonido revelaba América a otros ojos alucinados: “Toda la noche oímos pájaros volando encima de nosotros”… escribía Colón. Y mientras tanto, escuchamos discos que sin querer olvidamos. Y acá, sin embargo, nos lo están pidiendo.

    Por Diazckovic

  • Diazckovic’ – Los nervios del rostro distendíanse

    La gran aceleración es un fenómeno que de alguna u otra manera atraviesa todas las geo-localizaciones, generando diversos modos de darse. Múltiples expresiones dan cuenta de esto, un ejemplo bastante claro (también trillado) es el de la música jungle que tiene lugar en Inglaterra durante los primeros y mediados años noventas. Más allá de esta (casi) imposición estilística (relacionar los ritmos acelerados, las formas de vivir en las ciudades calurosas y nerviosas con la música jungle), cabe advertir que las ciudades se forman a partir de un sin fin de mixturas contradictorias, de migraciones y deseos, cruces de visiones sobre la urbanidad, presiones, colapsos nerviosos, colores, olores y ritmos. La aceleración no solo debe pensarse en escala de grises, la aceleración no solo esta representada por sub-lows hi-fi, existen otras formas de representar aceleraciones, pueden ser opacas y tristes, cansadas y atmosféricas tanto así como flúo, sudorosas y decadentes a la vez. “los nervios del rostro distendíanse” es música desde el conurbano golpeado, sin el brillo estandarizado de las producciones de notebooks porteñas, tiene la opacidad de la gran aceleración presionando y recayendo sobre la clase trabajadora que ya no proyecta más que desconectar por un rato (algún fin de semana con algo de fortuna) su propio espesor de su cuerpo.

    Por Philipp Ohnesorg

  • Duprat – Combate

    Adquirimos una inteligencia técnica a partir de dispositivos que vienen incorporados en otros dispositivos. En esta sucesión, el simple instrumentista llega a nuevos espacios: clava bandera. El nuevo espacio crea una perspectiva y esa perspectiva ingresa a una obra. Si hacer obra fuera una sucesión tan lineal esta reseña no alcanzaría su propósito.
    Es cierto que de Tos, banda que mostraba a Gonzalo como improvisador, a este disco hay un trayecto, despojos y contaminación. Porque del violero experimental lo que queda en Duprat es el detalle, el riff y alusión a los héroes de la adolescencia. Extraño es hablar de un disco electrónico sostenido desde la guitarra criolla, pero ahí, en esa luz de la hendija aparece la idea del dispositivo: Ableton.
    Molduras sonoras que emulan la maquinaria synth rodean las estructuras de las cuerdas de nylon y las corren llevándolas a mejor puerto: latitud inexacta.
    Bases electrotrap, voces electropop, autotune impreciso y rhodes impostados, poses, se regulan tendiendo al balance y a la medida del sonido digital. Duprat es un gesto de elegancia y amalgama. Casi ninguna incorrección y un lento pasaje a la comodidad de la habitación con sus ventanas cerradas y una pc con miles de pestañas abiertas.
    Por Diazckovic